Dentro de poco toca entregar el Trabajo Final de Grado (TFG) o el Trabajo Final de Máster (TFM). Cada vez más estudiantes recurren a terceros para su elaboración, un negocio explotado tanto por empresas como por particulares.

Si introduces “comprar trabajo final de grado” en el buscador de Google aparecen varias empresas, como por ejemplo Tu TFG o No hagas nada, que se dedican a hacer todo tipo de ‘deberes’ por ti y que aseguran trabajos de calidad y libres de plagio o total confidencialidad. En función de la temática, la extensión, el idioma y las referencias bibliográficas se calcula el presupuesto.

No se trata de algo ilegal, pero este tipo de empresas está en la delgada línea roja y se convierte en cómplice de una violación de los derechos de autor. ¿Ética? Ninguna.

No es extraño que los ‘clientes’ se encuentren con timos a la hora de encargar sus trabajos, sobre todo por parte de los particulares. Las universidades reconocen que es difícil detectar los TFG o TFM comprados porque los estudiantes se aplican a la hora de estudiárselos para hacer una buena defensa y para poder responder bien a todas las preguntas.