Nos hemos enterado de una tradición japonesa que se da en las oficinas niponas el día de San Valentín. El giri choco, expresión cuya traducción literal es chocolate de obligación, supone que las mujeres tienen que regalar chocolate a sus compañeros de trabajo. La tradición también dicta que un mes después, el 14 de marzo o Día Blanco, son ellos quienes deberán obsequiar con chocolates a las empleadas.

Aunque todavía se da, se trata de una costumbre en decadencia y prohibida en cada vez más empresas niponas en los últimos años.

Los fabricantes de chocolate se inventaron esta costumbre en la década de los ochenta con el objetivo de aumentar las ventas pero hoy algunos de ellos “han aprovechado la creciente antipatía que despierta el giri choco para impulsar campañas de marketing. Por ejemplo, en vísperas del Día de San Valentín del año pasado, el chocolatero belga Godiva causó revuelo en el país con un anuncio a toda página en un periódico en el que instaba a las empresas a animar a las empleadas a no repartir giri choco si sentían que lo hacían bajo coacción“.