Tras la celebración de Aula en Madrid la semana pasada, ayer Barcelona inauguró su Salón de la Enseñanza con polémica. La alcaldesa de la Ciudad Condal, en su visita a la feria, transmitió a dos altos cargos militares su incomodidad por la presencia del Ejército en un espacio educativo. En su recriminación, Colau ha sido respaldada por activistas de la campaña ‘Desmilitaricemos la educación’, cuyo objetivo es “hacer explícita la contradicción entre los valores humanísticos y educativos que tiene que promover la educación y los valores que promueve el Ejército”.

Lealtad. Compromiso. Respeto. Honradez. Liderazgo. Estos son algunos de los valores que fomenta la formación militar, una salida formativa y profesional tan digna como cualquier otra. Además de digna, la carrera militar es muy exigente. Y en el caso de los oficiales, el nivel es altísimo porque se requiere que sean ingenieros, arquitectos o licenciados en Derecho, Administración y Dirección de Empresas, Economía, Medicina, Veterinaria, Psicología…

De acuerdo con el artículo 8.1 de la Constitución Española, “las Fuerzas Armadas, tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional”. Pero además de la misión específica de defensa nacional, hay que destacar que desde 1989 hasta hoy España ha participado en 46 Operaciones de Paz y de Ayuda Humanitaria en cuatro continentes con 67.000 militares de los tres ejércitos.

Las funciones de las Fuerzas Armadas son básicas dentro y fuera de nuestras fronteras. No se puede hacer de menos ninguna profesión. Ada Colau debe una disculpa a los cientos de miles de efectivos del Ejército.