El lunes se aprobó la ampliación del permiso de paternidad de 5 a 8 semanas. El objetivo a corto plazo es llegar a igualar el permiso de las mujeres, de manera que en 2020 se prolongue a 12 semanas hasta llegar a las 16 semanas en 2021.

En España el origen de estos permisos se remonta a 1900. Un reportaje de Atresmedia señala que ya entonces una ley recogió “que las mujeres podían solicitar un cese en el trabajo por próximo alumbramiento y que este puesto se debía reservar al menos hasta las siguientes 3 semanas posteriores al parto. También dice que las mujeres que tuvieran hijos en periodos de lactancia tendrían una ahora al día dentro de las horas laborales para dar el pecho y que estas horas en ningún caso serían descontables al cobrar el jornal”.

No obstante el primer permiso de maternidad como tal tuvo que esperar a la II República. El Seguro Obligatorio de Maternidad concedía a las madres un subsidio y un período de descanso de 12 semanas. 

A partir de 1950, durante el Franquismo, la necesidad de población activa para la expansión industrial del país fomentó la incorporación de la mujer  al mundo laboral. En los años 70 y con la mujer ya integrada en el mercado de trabajo, se otorgó en el Decreto del 20 de agosto de 1970 la posibilidad de que la mujer embarazada se diese de baja temporalmente entre 1 y 3 años.

El mismo reportaje menciona que más tarde, “con la llegada de la democracia y la aprobación del Estatuto de los Trabajadores en 1980, quedó recogido que la suspensión y la reserva del puesto de trabajo sería de un tiempo máximo de 14 semanas para la madre tras el parto. En el caso del padre se menciona que tendría dos días de permiso en el caso de nacimiento de hijo, y 4 en caso de fallecimiento.

Nueve años más tarde, en 1989, se amplió este permiso de maternidad de 14 a 16 semanas o 18 en caso de parto múltiple, de forma ininterrumpida. Siendo las primeras 6 inmediatamente posteriores al alumbramiento y disfrutadas por la madre, de las otras 10, cuatro podían ser disfrutadas por el padre si la madre daba el consentimiento y no coincidían con las disfrutadas por ella”.

Desde entonces y hasta hoy se han producido diversas mejoras. El objetivo de estas medidas es que no haya ningún tipo de discriminación a la hora de elegir entre un hombre y una mujer para un puesto de trabajo.