La semana pasada murió a los 95 años Stanley Martin Lieber, un escritor y editor de cómics con una historia que hay que conocer.

A aquel joven del Bronx que entonces soñaba con ser un gran novelista le encargaron unos cómics de monstruos que firmó con el pseudónimo Stan Lee por no manchar su nombre. Sin embargo, su icónica forma de comunicar transformó la industria del tebeo y le hizo darse a conocer en el mundo.

Stan Lee, el cómic por la novela - Jobientation

Stan Lee

Tras una infancia movediza, Lee se adentró en el mundo laboral de una manera variada: escribió obituarios para el Centro Nacional de Tuberculosis, vendió vaqueros y fue acomodador en Broadway. El punto de inflexión llega cuando su tío le invita a las oficinas de su editorial, Timely Comics, para ver si se le podía hacer algún encargo. El redactor jefe le contrató y en poco tiempo, el joven pasó de limpiar a rellenar viñetas para los héroes ficticios de la Segunda Guerra Mundial.  Cuenta el periódico El País que ‘Lee se alistó en el Ejército tras el ataque de Pearl Harbor. Su primera creación fue Destroyer, un superpoderoso doctor antinazi. A los 19 años ya era redactor jefe, pero los monstruos y el terror no le motivaban; seguía queriendo desarrollar sus ideas en literatura. Un encargo de sus jefes en Marvel colmó su paciencia: copiar la JLA, grupo de Superman y Batman en la rival DC. “Queremos más acción y menos diálogo”. Después de una década, estaba decidido a dejarlo todo. Pero su mujer, que murió en 2017, le paró: “Desarrolla tus cómics con tus ideas. ¿Qué harán, despedirte?”.

El 8 de agosto de 1961 llegó a las estanterías Los Cuatro Fantásticos y todo cambió. El cuarteto, creado junto a Jack Kirby, era lo contrario a los superhéroes llamativos que le pidieron: era una familia de astronautas con poderes que no llevaban disfraz. Sus problemas personales ocupaban tantas viñetas como las peleas. Además, vivían en la muy real Nueva York. Sin saberlo, la semilla del universo Marvel estaba plantada. Pronto las antologías de monstruos y modelos fueron sustituidos por héroes imperfectos como Hulk, Thor, Spiderman, Iron Man o Los Vengadores, donde Lee recuperó al Capitán América de Simon y Kirby como héroe fuera de lugar. Su mensaje iba más allá de las peleas. Lee fue el primero en trasladar al cómic asuntos como la drogodependencia, las analogías de los derechos civiles y las minorías en los X-Men y también en presentar superhéroes negros como Halcón o Pantera Negra‘.

Lee ganó tal popularidad que hizo esperados cameos en X-Men, Deadpool o Los Cuatro Fantásticos. También apareció en producciones ajenas como Princesa por Sorpresa 2, Big Bang Theory o Los Simpson. Se convirtió en un icono con miles de seguidores por todo el mundo que tras cincuenta años de carrera reconoció que ‘no tendría paciencia como novelista. Me sentaba siete horas y acababa el cómic ese día. Era el mayor placer’.