Antonio es un granadino que optó por un camino alternativo. Estudiante de Arquitectura, en su Erasmus en Polonia descubrió los viajes y se volcó en ellos hasta llegar a la conclusión de que quería dedicarse a viajar. Así, diseñó una estrategia para poder trabajar desde cualquier lugar del mundo.

Entonces, tras vencer el miedo e invertir todos sus ahorros en formación -no reglada- en negocios online, en 2015 pone en marcha el blog Inteligencia Viajera con el fin de convertirlo en un proyecto digital rentable. A finales de noviembre de ese año sacó un billete de avión sin fecha de vuelta y se estableció en Dublín para reencontrarse con su actual novia y desarrollar allí su negocio. Desde el 9 de marzo de 2016 “vive viajando con toda su vida en una mochila de 50 litros, posee menos de cien cosas y factura entre 3000 y 9000 euros mensuales“.

Antonio G. no tiene vida privada y hace públicos hasta sus informes de ingresos. Invierte la rutina laboral de cualquier ser humano y presume de trabajar dos días a la semana y disfrutar de los cinco restantes. Parece ser que Antonio es un nómada digital que ha cambiado la forma de ver las cosas para vivir a su manera.