Bonaerense del 76, ella es su mejor carta de presentación. Pese a estudiar Publicidad, Gabriela Grande dejó de lado “un trabajo de verdad, esos de ocho horas en una oficina,” para dedicarse al entrenamiento físico. Desde entonces han pasado veinte años y hoy continúa desempeñando su trabajo con éxito, con ganas y con ilusión.

  • Eres licenciada en Publicidad por la Universidad Nacional Lomas de Zamora (Buenos Aires, Argentina). ¿Por qué elegiste esta carrera universitaria?

Recuerdo el final de mis estudios secundarios con bastante angustia y desesperación. No tenía ni idea de qué hacer con mi vida.  Nada me parecía lo suficientemente interesante pero sabía que la mejor opción era estudiar una carrera universitaria. A la hora de elegir sólo tenía muy clara una cosa: ¡¡nada de números!! Relaciones Públicas, Periodismo y Publicidad me parecieron las opciones más tentadoras. Finalmente me decanté por la última, pero no fue hasta llegar a la mitad de la carrera cuando me di cuenta de que había acertado y de que me encantaba.

  • Decidiste compaginar la Publicidad con un programa de dos años de formación de profesor de clases colectivas y de entrenador personal. ¿Hasta entonces cuál era tu relación con la gimnasia? ¿En ese momento cuáles eran tus planes profesionales?

        Cuando me enteré de este programa ya había superado los primeros dos años de universidad. Recuerdo que con 10 años me vestía de gimnasta y me ponía a hacer una clase que se emitía en la televisión. La profe era una especie de Jane Fonda en versión argentina.

Con 16 años ya empecé a ir al gimnasio y, desde entonces, no he dejado de hacerlo. Siempre lo vi como algo divertido y placentero. Así que sentí que era un “deber moral” hacer ese curso. No me importaba lo duro que pudiera resultar compaginarlo con la universidad y mis estudios de inglés. Cuando algo te interesa de verdad sacas tiempo de donde sea.

No tenía ni idea de que estaba “coqueteando” con mi vocación. ¡Yo seguía creyendo que no la tenía! Seguía sintiéndome perdida y sin rumbo firme. Lo único que me daba la universidad era margen para seguir pensando qué iba a hacer con mi vida.

 

  • ¿Cuándo decides convertir tu hobby en profesión?

Siento que tuve muchísima suerte. Las cosas simplemente se fueron dando. Un día un grupo de chicas me dijo: “¡Queremos que tú nos des clases y queremos pagarte por ello!”. Ahí empezó todo. Me siento afortunada por la vida que tengo. Mi trabajo me llena y me hace feliz cada día.

Gabriela predica con el ejemplo y entrena cada día.

Gabriela predica con el ejemplo y entrena con intensidad cada día.

  • Tras esa decisión, tu madre se lleva un disgusto porque no vas a realizar un “trabajo de verdad, esos de ocho horas en una oficina delante de un ordenador”. ¿Qué opina hoy? ¿Qué le dirías a toda esa gente que piensa así? ¿Por qué crees que se hace de menos a esta profesión?

Mi madre lleva los últimos años diciéndome: “Menos mal que no me has hecho caso”. Se siente muy orgullosa de mí y le encanta verme feliz. También hay que reconocer que, a simple vista, no parece un trabajo muy prometedor a nivel económico. Además es muy físico y puede resultar agotador. Pero cuando algo te gusta mucho simplemente lo haces. Y lo haces lo mejor que puedes.

  • INEF, cursos de pilates, seminarios de entrenamiento funcional… La formación es muy dispersa. Si uno de tus hijos quisiera dedicarse al fitness, ¿qué pasos le recomendarías?

Le recomendaría que hiciera todos los cursos posibles. Cuantos más mejor. De todo se aprende. Creo que es bueno hacer cursos incluso para saber lo que no te gusta.

  • Antes de entregarte al cien por cien a la educación física, ¿tuviste alguna experiencia laboral en otro sector?

No. Mi única experiencia laboral está relacionada con el entrenamiento personal y las clases colectivas.

  • Uno de tus exámenes en la Escuela de Gimnasia consistió en impartir una clase de aeróbic y de step. Practicaste con tus familiares y tuviste éxito, así que poco después montaste tu propio gimnasio. ¿Cómo hiciste?

Fueron ellas las que me plantearon que querían continuar con esas clases. Así que aproveché un lugar que estaba perfectamente acondicionado y empecé a dar mis primeras clases allí. Poco a poco se fue sumando más y más gente y llegué incluso   a contar con más profesores para cubrir la inmensa cantidad de horas semanales que había.

Gabriela Grande se ocupó de la parte física en el  Reto 9 Semanas que dirigió junto a Helen Medal.

Gabriela dirige una clase del programa presencial Reto 9 Semanas.

  • ¿Viniste a España por cuestiones profesionales?

Vine a España por una gran necesidad personal de crecer, de cambiar, de tener nuevos desafíos. Llevaba unos años con mi gimnasio y sentía que me estaba acomodando y que ya no iba a poder crecer más.

  • La gimnasia evoluciona y constantemente aparecen disciplinas nuevas o renovadas. ¿Mantienes una formación continua?

 Sí, aunque tengo que reconocer que ya no lo hago con la misma frecuencia frenética del principio. Entre el trabajo y mi familia el tiempo es mucho más limitado. Así que lo que hago es leer mucho. Buscar información permanentemente y estar en contacto con otros profesionales a través de las redes sociales también ayuda mucho.

  • Además de entrenadora personal, eres profesora de clases colectivas como ciclo indoor o body pump. ¿Qué prefieres?

Con mucha pena y nostalgia hace unos meses colgué las zapatillas. Las pocas clases colectivas que estaba dando me coincidían con un proyecto laboral muy importante y decidí dejarlas. Nunca pensé que ocurriría pero en la vida todo es un tema de jerarquías y prioridades. Este proyecto mereció tomar una decisión tan difícil para mí.

  

Confidencias de una entrenadora personal, el blog de Gabriela Grande.

Cabecera del blog de Gabriela.

Las redes sociales me permiten estar en contacto con el mundo, con otros profesionales y con personas que, a través de sus consultas, me ayudan a ampliar mi visión.

  • Ahora mismo, junto a la nutricionista Helen Medal, gestionas una página en Facebook, Operación Bikini Forever. Se trata de un programa gratuito de nueve semanas y compartís a diario vídeos de consejos nutricionales y de rutinas de ejercicios. ¿Cuál es vuestro objetivo? 

Helen Medal, nutricoach, y yo nos conocimos de pura casualidad. Ella estaba buscando una entrenadora y una amiga en común nos presentó. En seguida congeniamos y un día decidimos hacer algo juntas. Las dos creemos firmemente que la nutrición y el ejercicio deben ir de la mano. Lo primero que hicimos fue un programa presencial en Madrid: Reto 9 semanas. El objetivo era mejorar los hábitos de las participantes. Los resultados fueron asombrosos.

Todas las participantes realizaron ejercicio de forma diaria durante esas nueve semanas y también fueron incorporando paulatinamente nuevos y sanos hábitos alimenticios. ¡Nuestro programa funciona! Pero éramos conscientes de que había una gran limitación: no poder llegar a más personas. Teníamos que traspasar las fronteras y romper barreras. Y nada mejor que las redes sociales para conseguirlo.

 Actualmente tenemos más de 4.800 seguidores en nuestra página de Facebook Operación Bikini Forever. La respuesta está siendo increíble y estamos muy satisfechas. Nuestro objetivo es conseguir concienciar a las personas con respecto a la alimentación y conseguir que sientan que es posible llevar una vida activa y hacer ejercicio todos los días.

Operación Bikini Forever, un plan de 9 semanas dirigido por Helen Medal y Gabriela Grande.

OBF ofrece cada día consejos nutricionales y rutinas de ejercicios.

 

  • El trabajo, la familia, las tareas del hogar… Hoy siempre nos quejamos de no tener tiempo para nada. ¿Cómo convencerías a una persona para incluir un rato de actividad física en su día a día?

El problema real no es la falta de tiempo. El día es muy largo y hay espacio suficiente para muchas cosas. Lo que pasa es que la gente cree que las ganas y la motivación llegarán por sí solas. Y eso no es así.

Las personas que no están habituadas a hacer ejercicio piensan que de buenas a primeras es algo que se les va a empezar a antojar y que disfrutarán. Al principio puede resultar muy duro.

“¿Por qué razón voy a querer dormir una hora menos y ponerme a hacer movimientos que me hacen sufrir?”

 Se tardan unas semanas, nueve aproximadamente, en convertir una simple acción en un hábito. El secreto está en dejar de plantearlo como una cosa variable y convertirlo en algo fijo, en algo que hay que hacer, como lavarse los dientes cada día o llevar a los niños al cole. Tú no te preguntas cada mañana si te apetece lavarte los dientes. Lo haces y punto. Con la actividad física debería pasar los mismo.

  • ¿Como entrenadora personal dirías que has encontrado tu sitio y no sólo un empleo?

Absolutamente. He encontrado una forma de vida, mi razón de ser y mi felicidad.