Diseñadores, desfiles, ropa, gente guapa… Tras el atractivo y el glamour del sector de la moda se esconde un trabajo duro, muy competitivo y cuasi agresivo. Miles de jovencitas, y cada vez más jovencitos, sueñan con meter el pie en una industria de difícil entrada y de fácil salida. Si el objetivo es hacer carrera en ella, una vez dentro tendrán que demostrar hasta dónde están dispuestos a llegar.

Lauren Weisberger publicó la novela The devil wears Prada en el año 2003. Se dice que esta periodista se inspiró en vivencias personales y que se basó en su exjefa Anna Wintour, editora de Vogue, para construir a la mala del relato. Se trata de Miranda Priestley, la caprichosa y temperamental editora jefe de la revista Runway, la biblia de la moda en Nueva York.

Aunque no hayáis leído el libro, estoy segura de que la mayoría de vosotros conoce la historia por la adaptación cinematográfica que tres años después protagonizaron Meryl Streep y Anne Hathaway.

Anna Wintour, referencia del sector, mostró un recelo inicial respecto a la producción que provocó que muchos diseñadores no se atrevieran a aparecer en ella por temor a disgustar a la editora de Vogue. Más tarde confesó que le gustó la interpretación de Streep.

Exigencia, traición, indiferencia, gritos, intolerancia frente a los errores… El diablo se viste de Prada es una sátira que nos ayuda a hacernos una idea de cómo es el mundo de la moda.