Es común que las personas incluyan sus intereses y sus aficiones en el currículum vítae. Estos datos tienden a definir la personalidad y los reclutadores son conscientes de ello.

Cuando las empresas contratan a alguien buscan principalmente dos aspectos, las capacidades técnicas o funcionales y las competencias y habilidades. En general hoy es más difícil que nunca destacar por la formación porque el mercado está lleno de gente preparada y motivada. Los entrevistadores se fijan cada vez más en el apartado “información adicional” para buscar ese valor añadido que te pone por delante del resto de candidatos.

Voluntariado, premios, póquer, experiencias originales, deportes… El póquer demuestra que aguantas la tensión, utilizas estrategias y controlas tus emociones. Creo que todos conocemos a Rafa Nadal, un jugador de tenis sobresaliente con una cabeza muy equilibrada. Se dice que también es un as de este juego de naipes, aspecto que reafirma su carácter.

Conozco a una persona que escribe poesía. Ese pequeño apunte que figura en su CV llama la atención de todo reclutador que se sienta con ella.

Los deportes hacen una disección de nuestra forma de ser. Detrás de un capitán de equipo de fútbol hay liderazgo, mando y trabajo en equipo. Por el contrario, un maratoniano o un triatleta de media y larga distancia esconden esfuerzo, independencia y autoexigencia.

El rugby, ese deporte de hooligans practicado por caballeros, expresa valores y juego limpio. El golf implica paciencia y capacidad de concentración frente al boxeo, una disciplina que plasma aguante y energía.

Como ves esa información adicional dice mucho de ti. Es evidente que según el puesto de trabajo y la empresa esos datos fortalecerán, o no, tu perfil. Debes dar importancia a ese apartado y meditar el significado de todo aquello que incluyes.