Dar la mano y que te cojan el brazo. Esto mismo ha ocurrido en varias empresas a raíz de instaurar el casual friday. Tanto, que algunas de ellas se han visto obligadas a recular.

El origen de esta práctica está en Estados Unidos. En los años 50 del siglo XX, las grandes multinacionales decidieron que los viernes los empleados podrían colgar la chaqueta y la corbata y optar por un look más informal. Se pensó que de esta forma se mejoraría el ambiente laboral. El asentamiento definitivo del casual friday vino de la mano de las empresas puntocom a finales de los años 90.

Aunque es cierto que cada vez más compañías prescinden del traje, no todos los sectores pueden permitirse aplicar este concepto. Piensa en un despacho de abogados o un banco donde todos visten igual que en una redacción de un periódico o que en una agencia de marketing… Y es que algo a priori tan simple como es la ropa –que me perdone la industria de la moda–, transmite y comunica una barbaridad. Y si no estás de acuerdo, imagina a Risto Mejide en Al rincón de pensar vestido como Jordi Évole en Salvados. Y viceversa. Dos entrevistadores, dos estilos y, por tanto, dos disposiciones distintas.

Look informal vs. Chaqueta y corbata. El casual friday se instauró con la idea de mejorar el ambiente laboral.

De todas formas no hay que malinterpretar el casual friday. Tiene sus límites. Hay a quienes se les complica buscar una alternativa al traje y a los colores oscuros. La ropa deportiva no vale ni tampoco los colores llamativos, así que guarda la camiseta amarilla de Nike que dice Just do it. ¿Y qué es eso de que los hombres lleven pantalones cortos y camisetas sin mangas?

¡¡Y no hablemos de las chanclas!! Si unimos jornada intensiva y casual friday, hay empleados capaces de aparecer con el traje de baño puesto. Así, a las tres apagan rápidamente el ordenador y van directos a la piscina.

He de decir que las mujeres no tenemos tantos problemas para interpretar el casual friday. En general somos más cuidadosas.

Hombre o mujer, el caso es que reviséis la agenda del viernes. Si tenéis una reunión, dejad el look informal para otro día.