Por detrás de Malta, España tiene la segunda tasa de abandono escolar temprano más alta de la Unión Europea. Uno de cada cinco alumnos deja los estudios a los 16 años. Este es uno de los principales problemas educativos de nuestro país y por ello ahora es debate la posibilidad de extender la enseñanza obligatoria hasta los 18 años.

¿Pero serviría esto para paliar el abandono y mejorar la cualificación? Según el Parlamento Europeo sí, y países como Alemania, Holanda, Bélgica y Portugal ya han aplicado esta medida.

Francisco López Rupérez, ex presidente del Consejo Escolar del Estado, defiende replantear toda la estructura educativa. Más allá de limitar a los jóvenes a las aulas, habría que “compatibilizar la formación con un sistema de prácticas (el inicio de la edad laboral está fijado a los 16 años), aumentar la posibilidad de estudiar a tiempo parcial, ampliar la oferta de estudios vespertinos y semipresenciales o mejorar los contratos de aprendizaje”.

La comunidad educativa recibe la propuesta sin unanimidad.